La gente sostiene al mundo
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viernes, 8 de marzo de 2013

POBRES VS MILLONARIOS

La distribución de la riqueza en México dista de ser homogénea. Por un lado, tenemos a 11 de los hombres más ricos del mundo, por otro, más de 50 millones de personas en pobreza.

De acuerdo con la lista de multimillonarios de la revista Forbes, los 11 mexicanos que aparecen en el ranking de la publicación atesoraron una fortuna cercana a 112,300 millones de dólares en el 2011, es decir, alrededor de 10% del Producto Interno Bruto (PIB) del país.

Aún cuando en el último año Carlos Slim perdió 5,000 millones de dólares, se posicionó –por tercer año consecutivo- como el hombre más rico del orbe, con una fortuna valuada en 69,000 millones de dólares.

El resto de los mexicanos que enumera Forbes –dentro de una muestra que supera a 1,100 personajes- está conformada por:

El presidente y director general de Grupo Salinas, Ricardo Salinas Pliego. Con una fortuna de 17,400 millones de dólares aparece como el segundo mexicano más poderoso y el 37 a nivel mundial. Entre las firmas que le han dado tal potencial económico se encuentran TV Azteca, Grupo Elektra, Banco Azteca y Grupo Iusacell.

Con una riqueza cercana a 16,500 millones de dólares, el presidente de Grupo Bal, Alberto Bailleres, se consolidó como el tercer hombre más influyente en la nación. Entre las firmas que pertenecen al empresario, están: minera Peñoles, El Palacio de Hierro, Fresnillo y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM ), entre otras.

Aparecen también Germán Larrea, presidente de uno de los mayores productores de cobre en el mundo: Grupo México; el cofundador de la cadena de supermercados Aurrerá, Jerónimo Arango; el presidente de Gruma, Roberto González Barrera; el presidente del Consejo de Administración de Grupo Televisa, Emilio Azcárraga; los empresarios Carlos Hank Rhon y Alfredo Harp Helú; el presidente del Consejo de Administración de Banamex, Roberto Hernández; y el presunto narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán.

Del otro lado de la moneda, y de acuerdo con cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), de 2008 a 2010 el número de personas que viven en pobreza pasó de 48.8 a 52 millones de personas. Lo anterior implicó que en 1,003 de los 2,400 municipios que existen en la República Mexicana, 75% o más de su población vive en condición de pobreza.

Por supuesto que no es malo, e incluso es motivo de orgullo, el que empresarios mexicanos estén dentro de los hombres más influyentes de todo el mundo. Sin embargo, ello refleja una vez más el país de contrastes en que vivimos, donde la desigualdad es –precisamente- una de las constantes.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) afirmó que la desigualdad social en México es la segunda más alta de las economías que integran el organismo, sólo detrás de la observada en Chile. Aseguró que en 2008 el ingreso de 10% de los hogares más ricos del país fue 26 veces el registrado en 10% de las familias mexicanas con menores recursos.

La reacción por parte del gobierno federal no se hizo esperar. El presidente Felipe Calderón pidió leer “las letras chiquitas”, al asegurar que la desigualdad sí aumentó, pero entre 1984 y 1998 cuando el PRI comandaba al país.

Es un hecho que la diferencia entre la población tiende a disminuir, pero a un ritmo lento y poco palpable.

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pues si solo el presidente pusiera el valor de la moneda haorita nosotros estariamos sobre china pero con todo respeto la neta el presidente kien kito el valor ala moneda no supo las consecuensias k causaria la pobresa de a hora esta demasiado dura porfavor ayudemos con la pobresa ¿y yo k ago por mexico para mejorarlo? la neta yo por haora le estoy echando todas las ganas del mundo ´por k de grande kiero acabar con esta pobresa pero pofavor agamos algo por mexico solo somos 52 millones, de los k son ricos
POR FAVOR AGAMOS ALGO POR MEXICO AYUDEMOS A LOS K NOS NECESITAN.
Estimado Anonimo,
Estoy totalmente de acuerdo con Tu vision...
Es un acto de Conciencia el progreso en conjunto con una plataforam social que es la responsabilidad del Politico que Administra los recursos economicos de NUESTROS IMPUESTOS...

ricos y pobres de méxico

en méxico hay gente que ha hecho fortuna por la corrupción, robo descarado, asociación delictiva, y los gobiernos son socios en esas acciones por el apoyo que les dan durante sus campañas, gestion y tajada, pero el pueblo nunca les preocupa, a tal grado que en vez de reducir la pobreza, aumentar la cobertura de salud, de educación, de aliementación, es puro discurso platanero; claro que tambien las propuestas del prinosaurio son irreales y el prd no ha estado en la presidencia, sin embargo los verdaderos críticos somos quienes estamos esclavizados a trabajar y los esclavos que ni siquiera ganar para comer, desgraciadamente los medios le preguntan a los pinches fuincionarios la situación del país y a los que vivimos la zozobra, la inseguridad, falta de atención médica aun del issste e imss, educación de mala calidad anarbolada por la tenebrosa de la gordillo y el superman lujambio. para todos estos cabrones(as) que gozan del poder méxico es de color de rosa y los panistas no son menos ratas que los del pri, cual cambio?

EL GOBIERNO MEXICANO ME DEJA PERPLEJO

Profeso una gran admiración por el Presidente Calderón y el impulso que el PAN ha insuflado a la economía mexicana, PERO, y en letras grandes, me acongoja el desinteres respecto del nivel de vida de esos 50 millones de mexicanos. Mexicanos que son precisamente aquellos que han contribuido con su trabajo para que los 11 millonarios puedan gozar de tanta riqueza. Me los encuentro en diveras ocasiones en Europa viviendo en hoteles de a 500 y 1000 euros la noche. En el Gran Melía de Cancún pagando 1500 USD la noche todo incluído. Es decir,pagando en una noche lo mismo que pagan como salario por año a sus sirvientas. ¿Es justo esto? Es desprecio por los mexicanos pobres tiene raíces racistas, ya que esos ricos justifican esos salarios de hambre con el argumento "esas inditas no necesitan más". Se lo oí a un connotado empresario sueco afincado en México hace 30 o más años. En esas circunstancias, México que fue uno de los primeros países del mundo en establecer un sistema de seguridad social, DEBERIA SER pionero también en cuanto a legislar sueldos mínimos humanistas, en lugar de animalistas. Los mexicanos pobres no son animales, son seres humanos y merecen un nivel de vida acorde con el aporte que entregan a la economía y sociedad mexicana. Quizá esos niveles absurdos de sueldos que tiene México explique la causa de la inmensa criminalidad que azota al país, aunque Calderón contrate relacionistas pçublicos ingleses que no tienen idea de qué es México y su gente. Los informes que esos inglesesd han entregado a Calderón demuestran que recurren al frases manidas y consejos obvios, por no llamarlos idiotas. Desde Europa los mexicanos sufrimos como el Gobierno de Calderón no nos dá ni la hora, menos un contrato para aconsejarse un mejor camino que la desidia ante la situación de pobreza generralizada en nuerstro México.
Prof. Carlos Medina de Rebolledo
CEO
http://www.cmrconsultores.mex.tl

La inequidad en México

Prof. Medina:
Por una investigación que estoy haciendo es que hasta ahora he leído su comentario acerca de la inequidad en la distribución de la riqueza que hay en nuestro querido México; y concuerdo absolutamente con usted. La inequidad es producto de seguir a "rajatabla" un sistema económico neoliberal que está enfocado a hacer negocios en base a las exportaciones, y por ello, enre otras cosas, la necesidad de pagar sueldos bajos (por eso la actual reforma laboral). Esto debilita el mercado interno y de ahí se vuelve un círculo vicioso que está hundiendo en la pobreza a cada vez más mexicanos. Ha sido una estrategia equivocada la que han seguido nuestros gobiernos, y esto no lo digo yo, si no los reconocidos economistas y premio nobel Joseph Stiglitz y paul Krugman, y por eso es que escribí un libro titulado "México, no más pobreza", en el que propongo una reforma fiscal para reducir la inequidad en la distribución del ingreso. Si la desea conocer puede adquirir el libro en las "Librerías del Sótano" aquí en México, o buscar los videos "Ciencia Ciudadana" en You tube en donde estoy dándola a conocer. No he logrado difubdirla ampliamente, pero estoyen eso. Lo felicito por sus ideas. Saludos.

Error,

Solo para aclarar, hay un error en el titulo, debería ser 11 billonarios no millonarios, millonarios si hay un poco mas

billones mexicanos

es que en mexico los billones son millones de millones, para los gringitos lo billions son miles de millones. Es decir, un chinn de lana.

comentario

¿ y cuántos de éstos están detrás del lavado de dinero? Pero en fín así se maneja México en medio de tanta corrupción y doble moral.

sobre el dinero a los pobres

no es justo que los ricos tengan mucho y los pobres no contesta

Pepetoño

Esta problemática, que no es particular de nuestro país -puede ser reconocida en otras ciudades de cualquier parte del mundo- pues la corrupción y el mal gobierno de unos sobre una gran mayoría es dable a ultranza de favorecer lo que les conviene a quienes se benefician de su posición de autoridad y no necesariamente a la mayoría que son manejados con ofertas políticas de campaña y otras argucias ya en el ejercicio del poder. Ejemplos de ello están a la vista de todos: los pobladores de grecia, italia, españa, portugal, etc. que ante la cruda realidad que ahora viven por lo antes expuesto, pagan las consecuencias de aquellos que tomaron decisiones populares y demagógicas para pintarles un falso panorama de bienestar con su "European Dream". Y lo mismo puede suceder en Mexico si esperamos que un puñado de sinverguenzas van a trabajar por cumplirnos un mejor porvenir a las generaciones presentes o futuras. Somos los ciudadanos organizados y conscientes los que sólo podemos lograr ese cambio que necesitamos en bien de todos...
 

y el trabajo...

En un año, el empleo remunerado sin prestaciones laborales repuntó 3.8%, igual a casi 422 mil personas
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El deterioro de las condiciones laborales en el país se acrecentó en el último año, a pesar de la recuperación de la actividad económica nacional y del empleo manufacturero, que fue el más afectado por la recesión global.
En el último año, cerca de 28 millones 811 mil 435 trabajadores no contaron con acceso a las instituciones de salud, lo que representa un incremento de un millón 128 mil de personas ocupadas a junio pasado.
Según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) recabada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el número de ocupados sin acceso a la salud aumentó 4.07% a tasa anual al sexto mes de 2010.
La reactivación del comercio, en particular de la demanda externa de Estados Unidos a partir del cuarto trimestre del año pasado, impulsó la industria de la transformación en México y apoyó la recuperación de algunas de las plazas laborales perdidas.
Si bien se han recuperado algunos de los cientos de miles de empleos perdidos en el país con la recesión iniciada en 2008, el avance del empleo en términos de cantidad se ha logrado a costa de la calidad.
En lo que va del año se han creado 512 mil plazas formales inscritas al IMSS. No obstante, el mayor dinamismo viene del empleo eventual.
De acuerdo con la ENOE, el empleo temporal repuntó en 9.5% anual durante el segundo trimestre de 2010 con relación al mismo periodo de 2009. El empleo sin contrato escrito creció 3.6% anual, al abarcar a 13 millones 730 mil trabajadores.
En tanto, 5 millones 158 mil trabajadores laboraron en condiciones críticas, un 11.9% de la población ocupada, y los subempleados sumaron 4 millones 827 mil personas a junio.
En un año, el empleo remunerado sin prestaciones laborales repuntó 3.8%, igual a casi 422 mil personas.
El mercado interno crece moderadamente y con mayor rezago en el país, y con una escasa calidad del empleo en el país, las condiciones internas no pueden mejorar.
En este sentido, el empleo en el sector informal de la economía creció 5.4% entre el segundo trimestre de 2009 y el mismo periodo de 2010, al agregar a cerca de 660 mil personas en un año y agrupar en total a 12 millones 849 mil personas.
Asimismo, en el último año cayó considerablemente el ingreso real de los trabajadores. En el transcurso de un año disminuyó en cerca de 700 mil el número de ocupados que ganaron más de cinco salarios mínimos, o 7 mil 500 pesos, según cifras a junio.
En tanto, 171 mil personas que ganaron entre tres y cinco salarios mínimos mensuales, o de 4 mil 500 a 7 mil 500 al mes, vieron disminuir su sueldo entre junio de 2009 y junio de 2010.
En contraste, los trabajadores que ganaron entre uno y tres salarios mínimos, de mil 500 a 4 mil 500 pesos, aumentó en un millón 500 mil.
Más requerimientos
Aunque en lo que va del año el empleo formal inscrito al IMSS ha repuntado, los requerimientos laborales siguen siendo altos.
En el segundo trimestre, el desempleo creció a un mayor ritmo que el propio empleo al repuntar 5.11% anual, mientras que la ocupación avanzó 3.02%.
En el lapso de un año, la tasa de desocupación aumentó a 5.3% de la fuerza laboral al agrupar a 2 millones 486 mil personas a junio.
Al sexto mes del año el empleo no remunerado creció casi 7% al agregar a 190 mil personas; en tanto, el número de trabajadores por cuenta propia subió 3%, que significó un aumento de 295 mil personas.
De junio de 2009 a junio de 2010 decreció el empleo sobre todo en establecimientos medianos y grandes. Como consecuencia, aumentó la ocupación en micronegocios sin establecimiento, con un repunte de 4.9%.
Al cierre del primer semestre, 10 millones 196 mil personas laboraron en micronegocios sin establecimiento, 476 mil 374 personas más que en 2009.

la verdadera democracia

En el mundo de hoy casi todos hablan de democracia: políticos, académicos, medios de difusión y --en menor medida-- la gente común. Democracia es una palabra honorable, como ha dicho Giovanni Sartori. Sin embargo, como él mismo lo ha señalado, no todos comprenden bien lo que significa. En nuestro país lo aseverado por Sartori se confirma con creces. Los políticos del PRI, cuando estaban en el poder, hablaban como si en México tuviéramos ya una democracia que sólo necesitaba perfeccionarse. Los de oposición negaban que la tuviéramos pero simplificaban su contenido. Cuauhtémoc Cárdenas, por ejemplo, habla de la democracia como algo que estuviera allá afuera, en alguna parte y que, consiguiéndola, todo se resolvería: una panacea. Los académicos y los medios de difusión suelen reducirla a los procesos electorales, como si ahí empezara y ahí se agotara. Sus argumentos, sus críticas y casi todo lo que escriben al respecto se refiere a este ámbito. Pero esto no sólo sucede en México. Corrientes teóricas que han tenido un considerable impacto a nivel mundial --como la de la transición democrática y la procedimental-- también reducen la democracia a los procesos electorales y a las libertades que deben existir. La palabra democracia se ha convertido en la que engloba todos los significados.
Todas esas concepciones son erróneas o limitadas. Ni la democracia es algo terminado, definitivo, ni es una panacea, ni se limita a los procesos electorales. Es algo que se construye diariamente y que incluye una diversidad de elementos; ciertamente libertades y elecciones, pero no se agota en ellas.
En este trabajo me ocuparé primero de definir la democracia tratando de disipar las confusiones que en torno a ella se han suscitado. Después analizaré cuáles son sus características indispensables. Las llamo indispensables porque si bien la democracia es algo que se va construyendo y perfeccionando en la práctica cotidiana, sí existen ciertas características de ella sin las cuales no podría, con propiedad, hablarse de democracia. Realizaré mi trabajo a la luz de la filosofía y la teoría políticas. Una ventaja adicional que pretendo lograr es proporcionar los elementos necesarios para conocer si la democracia existe o no en un país determinado, qué tan lejos o cerca se encuentra de ella o qué elementos faltan aún por conseguir. Sabiendo lo que la democracia significa y cuáles son sus características indispensables, estaremos en capacidad de ello, así como de comparar un país con otro.
I. Sobre las definiciones e interpretaciones de la democracia
Hay dos maneras distintas de entender la democracia: una como forma de gobierno y otra como forma de vida que abarca distintas esferas: sociales, económicas, educativas, etcétera. El primer sentido surge en la Grecia clásica. Tanto Platón como Aristóteles elaboraron teorías sobre las formas de gobierno que distinguieron según en quien recayera el poder: en uno, varios o muchos. Esta manera de entender la democracia como forma de gobierno --más allá del nombre y características específicas que cada uno les dio-- subsiste en todos los clásicos: en Cicerón, Santo Tomás de Aquino, Bodin, Hobbes, Locke, Montesquieu, Rousseau, por citar algunos. (1) La segunda concepción adquirió cierta importancia en las últimas décadas del siglo XX. Esta corriente cree que la democracia no es sólo política sino que debe llevarse a la fábrica, a la escuela, a la comunidad. Autores como Norberto Bobbio sostienen que de lo que se trata es de ampliar las "sedes" en donde se pueda ejercer el derecho al voto. (2) Sartori niega que deba entenderse así la democracia y critica, con acierto, los conceptos de democracia social, democracia industrial y democracia económica. (3) Por mi parte, estoy convencido de lo absurdo que es pretender aplicar un concepto político como éste a distintas esferas de la vida. Una cosa es fomentar la participación y otra muy distinta que se busque votar en distintas sedes. El absurdo llega al límite cuando se piensa en establecer la democracia en la familia. Los conceptos tienen un origen y una razón de ser; querer darles cualquier significado sólo lleva a la confusión.
Pero los conceptos, como las situaciones, también sufren modificaciones con el tiempo. La democracia de hoy no es la misma que la antigua. En primer lugar, para los antiguos era una mala forma de gobierno (4) y hoy la consideramos la mejor posible (o la menos mala, para usar la famosa frase de Churchill). La democracia de los antiguos era directa; se expresaba a través de manos levantadas en el ágora; estaba circunscrita a ciudades pequeñas (de dos o tres mil habitantes); era ejercida sólo por hombres libres (las mujeres y los esclavos estaban excluídos de la vida política) y no tomaba en cuenta al individuo sino a la colectividad. La democracia moderna es representativa; se expresa por voto secreto; se da en naciones de varios millones de habitantes; ha ampliado considerablemente el derecho al voto y le concede un gran valor al individuo. El mundo ha cambiado tanto que la democracia, por necesidad, ha sufrido grandes "transformaciones". Bobbio (5) ha enfatizado tres de esas transformaciones. Las explico:
a) Conforme se fue transitando a una sociedad más compleja, los problemas políticos requirieron capacidad técnica para resolverlos. Pero democracia y tecnocracia son conceptos antitéticos. La democracia implica la mayor participación posible (autores como Macpherson y Dahl la consideran indispensable) y en la sociedad moderna hay decisiones que sólo pueden tomar los expertos: cómo abatir la inflación, generar empleo, estabilizar una moneda o resolver la inseguridad, por ejemplo;
b) Conforme se ha ido ampliando el voto, ha habido más exigencias y, por tanto, necesidad de un aparato para atenderlas. Pero la burocracia es un poder ordenado jerárquicamente del vértice a la base y, por ello, contraria a la democracia.
c) Conforme aumentan en cantidad y rapidez las demandas sociales se hace más difícil atenderlas. Esto produce lo que se conoce como sobrecargo. La ingobernabilidad, para la teoría política, aparece cuando hay incapacidad para satisfacer adecuadamente las demandas sociales. Estas tres transformaciones y los cambios a los que me referí antes requieren entender la democracia moderna de otra forma.
Una definición muy utilizada actualmente señala que la democracia es un conjunto de reglas que establecen quién está autorizado para tomar decisiones y bajo qué procedimientos. Se le suele llamar la definición procedimental de la democracia. Como ya dije antes, el principal defecto de esta definición es que reduce la democracia al proceso electoral y en todo caso a la legitimidad de las decisiones que después se tomarán. Para mí la democracia es algo bastante más amplio y está compuesta de tres fases claramente distinguibles.
1. Las condiciones que deben existir para que --entre otras cosas-- pueda desarrollarse el proceso electoral de manera limpia y confiable. Esas condiciones son fundamentalmente las libertades (políticas, de conciencia, de pensamiento, de expresión, de asociación, de circulación, etcétera).
2. Las elecciones: voto libre, secreto y universal (directo o indirecto), corrección en los procedimientos, aceptación de resultados, etcétera.
3. Las maneras en que funciona después de las elecciones: el gobierno democrático propiamente dicho.
En la filosofía política la democracia es una entre varias formas de gobierno y se llaman precisamente así: formas de gobierno, no de elecciones ni de condiciones para ellas. Condiciones y elecciones no son fines sino medios. De lo que se trata es de gobernar democráticamente. Pensemos en nuestro país: no parece haber duda --no hubo protestas significativas de la oposición-- de que Zedillo ganó las elecciones en 1994, es decir, fue elegido democráticamente, pero no hay ninguna duda de que no gobernó democráticamente, sino para una minoría. Los datos en este sentido son abrumadores. (6)
El término democracia está compuesto por demos, que significa pueblo y por cracia, que significa poder. Literalmente significa el poder del pueblo. Significa que el demos debe estar por encima de la cracia o, si se prefiere, que la cracia debe estar al servicio del pueblo. Como dijo Rousseau: la voluntad general debe armonizarse con la del Estado "siempre listo a sacrificar el gobierno al pueblo y no el pueblo al gobierno"; (7) y no hay que olvidar nunca, ni por un segundo, que el gobierno no es el soberano sino simplemente su representante: el representante del pueblo. Entonces, no basta ser elegido democráticamente sino gobernar democráticamente.
Ahora bien, ¿qué significa gobernar democráticamente? Sartori ha dicho que aunque los académicos seamos reacios a admitirlo, gobernar democráticamente no tiene que ver tanto con quién tiene el poder sino a quién beneficia el poder. Para la gente, añade, democracia no significa que el pueblo se haga del poder sino que se gobierne para beneficio del pueblo. Las condiciones de la democracia moderna --los cambios y transformaciones con respecto a la democracia antigua-- hacen imposible que el pueblo ejerza directamente el poder." (8)
Gobernar democráticamente, entonces, es gobernar en beneficio del pueblo. Aristóteles, en su teoría sobre las formas de gobierno, ya se había dado cuenta de que lo que importa no es en quién recaiga el poder sino a quién beneficia. Por ello distinguía entre formas legítimas y "desviaciones". Eran legítimas cuando buscaban el beneficio de la comunidad, así el poder recayera en uno (monarquía), en varios virtuosos (aristocracia) o en muchos (república o gobierno constitucional); y eran desviaciones, o formas ilegítimas de gobierno, cuando buscaban el beneficio del gobernante, fuera éste uno (tiranía), varios ricos (oligarquía) o muchos pobres (democracia); (9) aunque, como se observa, para él la democracia era una mala forma de gobierno.
He mencionado en varias ocasiones al pueblo. Pueblo no somos todos porque están excluidos los menores de edad, los retrasados mentales y quienes purgan una condena. Para la democracia el demos está formado por la mayoría y las minorías de ciudadanos. Y es en las erróneas interpretaciones sobre esta relación entre mayoría y minorías donde descansan muchas de las confusiones y tergiversaciones sobre lo que es la democracia y sobre sus reglas y procedimientos.
La democracia, se ha dicho, es un gobierno de consenso. ¿Pero qué debemos entender por consenso? Según David Easton, hay tres niveles de consenso distintos. Consenso a nivel de comunidad o consenso básico; consenso a nivel de régimen o consenso procedimental; y consenso a nivel de acción política o consenso político. (10) 1. El consenso básico señala los valores compartidos en una sociedad. 2. El consenso procedimental es el que establece las reglas específicas del juego. La regla fundamental cuando existe conflicto o elecciones es la regla de la mayoría. 3. El consenso político incluye la mayoría y las minorías e implica, por ello, el disenso. Propongo que estos tres niveles de consenso los relacionemos con los ámbitos en los que los términos mayoría y minoría se aplican según Sartori. (11) Estos ambitos también son tres: el constitucional, el electoral y el social.
a) Las constituciones democráticas si bien se refieren al gobierno de la mayoría ponen especial énfasis en los derechos de las minorías;
b) En el ámbito electoral, en cambio, lo que importa es la mayoría, es la regla fundamental y los que pierden deben aceptar la voluntad de la mayoría;
c) En el ámbito social lo que cuentan son ambas: mayoría y minorías pero no en sí mismas sino en la relación de la sociedad con el individuo. Se refiere a las libertades y derechos de los individuos frente a la sociedad y el gobierno.
Si combinamos, como yo propongo, los niveles de consenso de Easton con los ámbitos de Sart0ri, lo que obtenemos es la respuesta a la relación entre mayoría y minorías y la mejor comprensión de lo que significa democracia. La regla de la mayoría es una regla para las elecciones en donde el voto mayoritario decide el resultado y es también una regla para la solución de conflictos fundamentales. A esto se refiere el término procedimental: bajo qué procedimientos se eligen (y quizá también se toman) ciertas decisiones. Hablamos de mayoría a nivel del consenso procedimental y del ámbito electoral. Las minorías cuentan porque sus derechos son establecidos en la Constitución y porque son las que limitan al gobierno de la mayoría para que no se convierta en lo que Tocqueville llamó la "tiranía de la mayoría". Hablamos de minorías a nivel de consenso político y de ámbito constitucional. Todos contamos cuando nos referimos a los valores compartidos en una sociedad y cuando respetamos, defendemos y promovemos el valor del individuo frente a la sociedad y el poder. En ese sentido nos referimos al consenso básico y al ámbito social.
Todo lo anterior plantea claramente que la democracia no es exclusivamente un gobierno de la mayoría, pero tampoco lo es exclusivamente para las minorías. Digo esto porque en nuestro país hay una opinión muy generalizada entre los políticos de hoy en el sentido de privilegiar minorías. En lo económico no hay duda de a qué minoría han beneficiado. En lo social han actuado para otro tipo de minorías. Las minorías intensas de las que habla Sartori. Aquellas que por un corto período de tiempo se manifiestan con fuerza en torno a un problema determinado. La forma de presión que han adoptado esas minorías en México son las contínuas manifestaciones y marchas que desquician el tránsito, afectan a terceros, generan caos y muchas veces violan la ley. (12) Las autoridades nada o poco hacen porque es un "derecho democrático" y en una democracia no se "reprime". Quienes así piensan no tienen la mínima noción de lo que la democracia significa y confunden represión con aplicación de la ley. Repito: en los conflictos la regla de la mayoría es la que priva. Un puñado de doscientas personas no tiene el derecho de bloquear el anillo periférico afectando a miles, ni un puñado de estudiantes a tomar la Universidad Nacional como rehén. Cuando hablemos de democracia debemos distinguir a qué ámbito y a qué nivel de consenso nos referimos y ello permitirá darle su justa dimensión a la mayoría y a las minorías.
He dicho antes que para mí la democracia tiene tres fases y que la mayoría de estudiosos como de políticos y medios de comunicación se refieren mucho más a la segunda. La tercera fase consiste en el cumplimiento de las funciones para las que fue elegido un gobierno y en los mecanismos de control de los ciudadanos sobre él. Es la fase decisiva. Pero para comprenderla, será necesario decir algo sobre cómo deben ser las campañas electorales. El reducirlas a procedimientos ha desvirtuado el sentido mismo de la democracia. No se trata de simple competencia por el voto como se compite en el mercado para vender un producto.
El cumplimiento de las funciones para las que fue electo un gobierno
En la contienda electoral los partidos políticos luchan por obtener el voto ciudadano. Pero esa lucha debe consistir en proponer concepciones de justicia de las que se deriven programas de bienestar común, los medios para lograrlo.
Es en eso en lo que consiste una verdadera contienda electoral. John Rawls lo ha descrito claramente:
 
   una constitución justa establece una forma de competencia por el 
   poder y la autoridad política. Al presentar las concepciones de bien 
   público y los programas políticos creados para promover fines 
   sociales, los grupos rivales buscan la aprobación de los ciudadanos, 
   de acuerdo con normas procesales justas en un panorama de libertad 
   de pensamiento y de reunión en donde el valor de la libertad 
   política está asegurado. (13) 
Los partidos políticos tienen, pues, que ofrecer concepciones de bien público y los programas (medios) para conseguirlos. Esos medios, en política, se llaman policies. (14) El qué puede ser muy atractivo pero si no sabemos cómo no podremos elegir razonablemente. En México nuestros políticos, de los distintos partidos, prometen acabar con la pobreza, la inseguridad o la contaminación pero sin decimos jamás cómo --a través de qué policies-- o quedándose en un nivel de generalidad que no permite conocer cuál propuesta tiene sustento. En una verdadera contienda electoral, los partidos luchan por el voto a través de lo que ofrecen, de las promesas de campaña. Es en función de esas promesas que los ciudadanos votan y, en consecuencia, que eligen entre las distintas opciones. Esas promesas --que deben incluir propuestas de programas, de policies derivadas de concepciones de bien público-- deben convertirse en las acciones del gobierno. Para eso fueron elegidos.
Los mecanismos de control
Sería muy hermoso que el sentido del deber y el compromiso con el pueblo fueran suficientes para el cumplimiento de las funciones para las que un gobierno fue electo. Pero como no suele ser así, se necesitan mecanismos de control de los ciudadanos sobre el gobierno. Esta es la segunda parte de la tercera fase y la principal, ya que se trata de la supervisión y corrección del demos sobre la cracia. Es aquí donde una democracia se perfecciona, es aquí donde se exige el cumplimiento de las promesas. Karl Popper lo ha comprendido así cuando afirmó que la teoría de la democracia no se basa, como casi todos creen, en el principio de que debe gobernar la mayoría, sino en los "diversos métodos igualitarios para el control democrático". (15) Incluso Robert Dahl, quien se ocupa más de otros asuntos, lo admite: "la teoría democrática se relaciona con los procesos por medio de los cuales los ciudadanos comunes ejercen un grado relativo de control sobre los dirigentes". (16)
Un gobierno democrático lo es todos los días, a través de múltiples acciones (no de discursos) y la ciudadanía ejerce una observación prudente para ver si cumple con sus funciones. Eso no quiere decir que cada policy deba someterse a votación. Los políticos son elegidos sin mandato imperativo, como veremos más adelante, pero sí quiere decir que no deben aplicar medidas contrarias al bien común. Si lo hicieran, no gobernarían democráticamente así hubieran sido elegidos democráticamente.
II. Las características indispensables de la democracia
Pasemos ahora a analizar cuáles son las características indispensables de la democracia; aquellas sin las cuales no podría hablarse con propiedad de democracia. Karl Popper (17) puso énfasis en que la característica principal de la democracia es permitir las reformas sin violencia y, por consiguiente, poder remover pacíficamente a los gobernantes cuando no cumplan bien con su función. Las reformas sin violencia indican los distintos mecanismos graduales que deben existir en una democracia para resolver problemas o mejorar situaciones. Remover pacíficamente a los malos gobernantes, para Popper, significa un mecanismo electoral. Si un gobierno no resulta bueno, los ciudadanos lo castigan eligiendo otra opción (otro partido) en las siguientes elecciones. Las elecciones, desde este punto de vista, no sólo son mecanismos para optar sino mecanismos de control. (1) La alternancia en el poder ** es, pues, condición sine qua non de la democracia. Pero remover pacíficamente al mal gobernante también puede significar (2) removerlo antes de que termine su periodo (claro está que por circunstancias extraordinarias). La historia nos proporciona diversos ejemplos. En cualquiera de las dos formas que adopte esta facultad ciudadana --durante o al término del mandato-- es uno de los mecanismos de control más importante del demos sobre la cracia.
(3) La rendición de cuentas (18) del gobernante a la ciudadanía es un factor indispensable en una democracia. El gobernante está obligado a cumplir con las funciones para las que fue elegido y debe hacerlo de acuerdo con las leyes establecidas y con transparencia y honradez. Es su obligación rendir cuentas a la nación y, por supuesto, hacerlo de manera veraz.
(4) El referendum es otra característica de la democracia. No me refiero a acudir a él de manera permanente o para cada problema. La propuesta de tener una computadora en casa y diariamente ejercer la ciudadanía a través de opiniones y votos me parece ridícula e inoperante. Dahrendorf ha criticado, con razón, los peligros de la concepción de ciudadano total que llevaría a participar en política todo el tiempo. Por fortuna no todo en la vida es política y eso lo saben muy bien los ciudadanos comunes de todos los países. Pero sí me refiero al uso del referendum excepcionalmente, para que los ciudadanos expresen su voluntad soberana en torno a problemas cruciales y ello lo convierte en un mecanismo de control extraordinario. Es un mecanismo beneficioso si se le utiliza con moderación y, a veces, en horas críticas, puede ser decisivo. Siempre pensé que nuestros partidos políticos de oposición debieron, durante los sexenios de Salinas de Gortari y de Ernesto Zedillo, haber promovido un referendum para que el pueblo mexicano se hubiera expresado con respecto a la política económica. No creo que nadie en su sano juicio pudiera dudar de cuál hubiera sido el resultado. Y eso hubiera obligado a esos presidentes a cambiar su política económica.
He mencionado antes el mandato imperativo. Este tiene que ver con la representación. Como Bobbio nos ha enseñado, (19) hay dos formas de representación: como delegado y como fiduciario. El primero es simplemente un portavoz de quienes representa. Su obligación es transmitir exactamente lo que sus representados acordaron. El fiduciario tiene la confianza, de ahí el término, (20) de sus representados para actuar con cierta libertad en nombre y beneficio de ellos. El delegado defiende intereses particulares o de gremio. Así, sólo el profesor puede representar bien al profesor, el estudiante al estudiante, el obrero al obrero, el indígena al indígena. El fiduciario, en política, defiende intereses generales, intereses más amplios: los de la nación. (5) La prohibición del mandato imperativo significa que el gobernante no es empleado de quienes lo eligieron y no tiene que seguir instrucciones precisas, como sí lo haría un delegado. En primer lugar, se le eligió porque se le reconoció cierta capacidad y hay que dejarle que la ponga en práctica y en segundo, aunque haya sido elegido por un cierto número de personas, una vez electo no es sólo el representante de quienes votaron por él sino de la nación entera. Es por ello que en varias constituciones políticas de naciones democráticas se prohibe de manera explícita el mandato imperativo. De ello se deriva otra característica de la democracia: el gobernante tiene (6) responsabilidad no sólo ante la nación sino de las funciones que le son propias. En ocasiones deberá tomar decisiones impopulares pero responsables del cargo para el que fue electo.
 
   El principio de participación --uno de los principios políticos 
   de la justicia según Rawls-- obliga a aquellos que ostentan la 
   autoridad a ser responsables con los intereses del electorado. Los 
   representantes no son meros agentes de sus electores, ya que tienen 
   una cierta discreción y se espera que ejerciten sus juicios al 
   construir su legislación. En una sociedad bien ordenada deben, no 
   obstante, representar a sus electores en un sentido sustantivo: 
   intentando aprobar una legislación justa y eficaz, ya que este 
   es el primer interés del ciudadano en el gobierno y, en segundo 
   lugar, deben fomentar en sus electores otros intereses, en tanto 
   sean consistentes con la justicia. (21) 
El gobernante tiene, pues, cierta discrecionalidad para decidir y aplicar medidas que considere convenientes, pero esto no significa, de ninguna manera, que pueda hacer lo que le venga en gana. No puede, por ejemplo, poner en práctica medidas que vayan contra la concepción de justicia, los programas o policies de las que habló en su campaña, pues por ello lo eligieron; no puede aplicar políticas que vayan en contra del beneficio popular; no puede gobernar sólo o particularmente para minorías.
Bobbio ha dicho que cualquiera que sea la definición de democracia que usemos, la (7) transparencia o visibilidad del poder es condición indispensable. Esto quiere decir que en una nación democrática el ejercicio del poder debe estar a la vista de todos, no sólo las decisiones sino las razones de ellas. El secreto debe ser excepcional y circunscrito al tiempo. La excepción la indica el bien de la nación, y sólo así debe entenderse la llamada razón de Estado. Circunscrito al tiempo, porque una vez que las circunstancias que llevaron a tomar determinada medida han pasado, debe hacerse del conocimiento del pueblo soberano. Los principios de la justicia y, por tanto, de la política (volveré sobre esto más adelante), deben ser, como afirmó Kant, públicos.
La transparencia del poder nos lleva a otra característica fundamental de la democracia, (8) la descentralización, pues el poder es más visible entre más cerca esté. (22) Una de las cosas que más llamó la atención de Tocqueville cuando estuvo en Estados Unidos fue la participación de los ciudadanos en la solución de sus problemas locales, bajo la correcta idea de que el progreso de ellos significaba el de la nación y el progreso de la nación, el de ellos. (23) Por eso no sólo se ocupaban en la solución de sus problemas sino que estaban cerca de quienes tomaban las decisiones políticas produciendo, así, una retroalimentación muy provechosa. Entre mejor se conozca una situación determinada, mayores serán las probabilidades de tomar decisiones correctas. Y los problemas se conocen mejor cuando se está en contacto directo con ellos. La democracia, por definición, es lo contrario a la centralización. A mayor centralización del poder menor democracia habrá. Por ello nada más absurdo que. aquella idea de Lenin, "centralismo democrático". Nunca se podrá insistir lo suficiente en que son términos antitéticos.
La democracia requiere también pluralismo y tolerancia. Pero debemos entender bien qué significa esto. El pluralismo propio de una democracia significa la convivencia de personas, ideas, creencias, concepciones y prácticas distintas pero mientras no transgredan los límites establecidos en la Constitución y los valores compartidos por una nación. Debe ser un (9) pluralismo razonable, como lo ha llamado John Rawls, (24) pues puede suceder que determinado pluralismo cobije doctrinas irracionales o agresivas. Algo similar sucede con la (10) tolerancia. Esta debe ser lo más amplia posible pero no total. Cuando el intolerante pone en riesgo la seguridad o la estabilidad del individuo, de las instituciones o de la sociedad, no se debe ser tolerante con él.
Otro aspecto básico de la democracia es el (11) debate público. En países con tradición democrática es frecuente y de muchos tipos. Debaten los candidatos a puestos de elección, debaten los políticos en funciones, debaten académicos expertos en los asuntos políticos en cuestión. Y son verdaderos debates, abiertos y críticos. Todo ello contribuye a formar opinión y a enriquecer la democracia. Robert Dahl ha señalado al debate público y a la participación como dos condiciones fundamentales de la democracia en su famoso libro La poliarquía.
Como había explicado en la primera parte de este trabajo, para evitar confusiones de cuándo debe privar la mayoría y cuándo las minorías, deben (12) precisarse y vincularse los distintos niveles de consenso y ámbito y, como también señalé antes, al definir la democracia, de lo que se trata no es de que el pueblo tenga el poder sino que (13) se gobierne en beneficio del pueblo y que se haga esto (14) a través de concepciones de justicia de las que se deriven programas de bien público y se instrumenten mediante policies.
Una democracia auténtica sólo puede darse y desarrollarse dentro de un (15) Estado de derecho, es decir, de un Estado que se gobierne por leyes. Esto, nos ha enseñado Bobbio, alude dos cosas: gobierno sub lege, gobierno bajo la ley --en especial la Constitución Política-- y gobierno per leges, gobierno mediante leyes, no mediante actos individuales o caprichosos. (25) La ley --lo sabemos todos-- debe ser pública y aplicarse por igual sin importar la posición social o la influencia de cada quien; debe ser un ejercicio cotidiano y efectivo, no es asunto de discursos. Sólo un Estado de Derecho puede hacer valer plenamente las libertades y lograr la justicia, que es el fin de la ley: si una ley no es justa debe ser abolida. Platón estaba en lo correcto cuando decía que la política trata de la justicia. Cuando hablamos de democracia no nos debe interesar tanto cómo se eligió a los gobernantes sino si gobiernan justamente. Veamos entonces en qué consiste la (16) justicia.

NO ESTAMOS MIGRANDO, NOS ESTAN DESPLAZANDO

En un contexto donde la marginación en la que nos han envuelto a los pueblos indígenas predomina en las zonas rurales, se siguen reproduciendo cacicazgos donde unos cuantos se aprovechan de la necesidad de hombres y mujeres indígenas. Tenemos gobiernos que en ningún momento se han interesado ni se interesarán en generar un beneficio real y un verdadero desarrollo desde los pueblos, tomado en consideración nuestras culturas y nuestras lenguas originarias.
Seguimos siendo objetos de políticas públicas no pertinentes culturalmente. Ni siquiera están adecuadas – ni mucho menos enfocadas – a fortalecer los pueblos: en pocas palabras, seguimos excluidos y cada vez más explotados por un sistema que nos exige renunciar a nuestra propia identidad e historia para ser considerados, para insertarnos en la lógica de un modelo económico y político que para nada tiene que ver con la lógica de nuestros pueblos. El centro de gravedad de estas políticas está claramente definido: nos obliga a salir de nosotros mismos.
Lo que sí es cierto es que la situación de marginación a la que nos han orillado nos está desplazando: no estamos migrando por gusto o porque así realmente se decida. Estamos siendo desplazados forzadamente porque no tenemos acceso a empleos, educación, salud, alimentación; tenemos que irnos y dejar nuestros pueblos para sobrevivir con nuestras familias.
En esta nueva lógica del desplazamiento de las poblaciones rurales, las mujeres no quedan aisladas de este fenómeno. En concreto, eso es lo que realmente está ocurriendo en regiones con altos índices de marginación: hombres y mujeres tienen que dejar el campo, sus hogares, sus familias, sus pueblos para poder ir en busca de muchos sueños de mejoras a sus familias.
Rosa me compartió que su primera experiencia migratoria, que fue a los 13 años, cuando tomó rumbo a los Estados Unidos con su abuelita, sin saber hablar ninguna de las dos el castellano, sólo el triqui. En esa ocasión no tuvieron suerte: “nos agarró la migra”, dice ella.
Se tuvo que ir porque su madre “se había juntado con otro señor”, y la familia había crecido, lo que implicaba más bocas para alimentar, es decir, más necesidad de trabajar. En ese momento, Rosa no entendía por qué era tan difícil que las dejaran entrar a aquel otro lugar, pensando en la gran diferencia entre su pueblo y el pueblo vecino.
Sin darse por vencidas, ambas decidieron nuevamente cruzar la frontera y un año más tarde, a sus 14 años, lograron llegar a los Estados Unidos. Sin embargo, la experiencia no duró mucho. A los seis meses de haber llegado, su abuelita enfermó de gravedad y tuvieron que regresar a México. En su ruta para llegar hasta Oaxaca, hicieron una parada en Ensenada, Baja California. Ahí se quedaron un tiempo trabajando en el corte de pepino y flores, hasta que pudieron juntar para el regreso a su comunidad.
Cuando Rosa ya tenía 17 años, y después de sus dos intentos desafortunados, volvió a tomar camino rumbo a la frontera con su madre y su tío. Llegaron a Livingston, California, y ahí se quedaron a trabajar durante un rato. Su madre ya no vivía con su pareja, ya era, como dijo Rosa, “una mujer dejada”.
Nuevamente, el principal motivo para irse a los Estados Unidos fue la falta de dinero y “porque no me quería quedar en su pueblo”, dice Rosa. Tuvieron que dejar a su hermano, de tan solo cinco años de edad. El cruce le produjo “un sentimiento de alegría”, señala. No obstante, cuando llegó inmediatamente se percató de que “todo era diferente; está bonito allá también, conoces a otra gente, pero me gusta más mi pueblo”.
Rosa y su familia estuvieron encerradas hasta que les consiguieron trabajo. Los recibió su familia; aunque lejana, eran sus paisanos, venían del mismo pueblo. Ellos los ayudaron y le llevaron comida cuando no tenían trabajo, recuerda Rosa y añade: “así le hacemos, cuando llega alguien ayudamos, les llevamos comida, refresco, y ya cuando consiguen trabajo ya no lo hacemos, y así hacemos y nos hacen el favor”.
Durante su estancia de casi tres años en Livingston, Rosa empezó a extrañar su casa, su pueblo, su familia. Un día “le dije a mi mamá que ya regresáramos, pero tardamos cinco años por allá, en el gabacho”, relata. Durante ese tiempo mandaron dinero a su abuelita para que comprara lo que se necesitaba en el pueblo: comida, ropa, accesorios, etcétera. Ahorraron un poco de dinero y con eso lograron hacer su casa en la comunidad, a la que solo le falta el techo.
“Me acostumbré un poco a la vida de allá “, dice Rosa. “Me cansaba mucho de trabajar. Trabajé primero en la fresa, de ahí en la manzana, cherry, también durazno, chabacanos, camote, y pues nos pagaban más o menos”, agrega.
“Cuando vivía allá a veces estaba triste porque extrañaba a mi hermano y a mi abuelita”, relata Rosa. “Me gustó que la gente que encontré fue más buena, allá estuve con mi mamá y pues, sí, algunos nos trataron bien”
“Cuando regresé, vi muy cambiado a mi pueblo”, recuerda Rosa. “Ahora ya pusieron escuelas”, precisa.
En San Martín Itunyoso hay más mujeres que hombres. “Algunas muchas ya sus maridos las dejaron, como a mi mamá, mi tía Juana, mi tía Laura; de mi tía Genara ya es su tercer marido. Sus maridos están acá en el pueblo y se juntan con otras, o si no, se juntan en el norte”, informa la joven.
“Mis paisanos están en Livingston, Madera, Queen City, Statone, Washington, Nueva York, Distrito Federal, Oaxaca capital, Huajuapan de León, Ensenada, Culiacán, Mañadero, San Quintín, Cárdenas, y otros lugares. Allá están ellos trabajando”, señala Rosa.
Si se van “es por la falta de dinero. También quieren lo mejor para sus hijos, que estudien, que hagan algo, que salgan adelante. En el otro lado pagan mejor que en Culiacán y es diferente”, indica la triqui. “Algunos regresan pa’ cá, algunos ya no porque si regresan, no hay donde trabajen, no pueden sacar adelante a sus hijos porque no hay trabajo”, agrega.
En el caso de los jóvenes “algunos estudian, otros trabajan por necesidad. Ayudan a sus familias, otros nomás para ellos”, informa. A los que regresan se les puede ver en la fiesta de San Martín Itunyoso, en noviembre.
“Yo a veces me quiero quedar, pero por falta de dinero tengo que salir a buscar. Sí, volvería a cruzar la frontera, si es necesario, sí, y ¡no tengo miedo!”, declara Rosa. “Es que quiero que estudie Iván, mi hermano, y salga adelante. A los otros jóvenes indígenas les digo que salgan adelante para que logren algo, que le echen ganas al estudio, que aprovechen ellos que sí tienen la oportunidad porque la verdad, aunque uno quiera, no siempre se puede, hay que trabajar para poder comer”, lanza la triqui.
Lo que sí es alarmante es que, si hacemos un balance sobre los costos de la migración, no tendrían que medirse en cifras, ni en lo triste que es dejar su comunidad. Debemos retomar e ir más allá de lo superficial: reflexionar, analizar lo grave que es ser desplazado de tu territorio, lugar al que quizás ya no vuelvas. Eso ha pasado con la mayoría de los jóvenes no solo en Itunyoso, sino en muchas regiones de México.
Las nuevas lógicas de la migración de pueblos indígenas como estrategia de despojo
Tres aspectos importantes están en discusión aquí, a mi parecer. Lo primero es el trabajo en el campo, el sembrar, el cosechar, el producir lo que consumimos. Antes éramos los indígenas los que de principio a fin lo realizábamos. Ahora muchos ya no sabemos sembrar, compramos el maíz que consumimos, siendo que somos herederos de la tradición del cultivo de la milpa. Estamos siendo despojados no sólo de la tierra para cosechar, sino también de todo un conocimiento milenario de rituales, respeto y relación con la madre tierra.
Lo segundo es que este proceso del que hablamos provoca un desajuste en la continuidad de la comunidad. Con todos estos procesos de desplazamiento, vemos a comunidades habitadas por niños, adultos y abuelos. El grupo constituido por los jóvenes está fuera, ya sea estudiando ó, principalmente, trabajando: ya no vive con el resto de la comunidad.
Estos jóvenes no están regresando a su comunidad. Quizás el reto de nuestros pueblos es pensar y repensar cómo reincorporarlos al pueblo. Cuando regresan, ya no se sienten identificados ó están encantados por las “comodidades” de las zonas urbanas. El peligro es que en unos años tendremos puras comunidades habitadas por abuelos y niños: ¿quiénes estarán para continuar el pueblo? Los abuelos dejaran de existir en pocos años y los niños son muy pequeños para asumir ese rol.
Sin embargo, confiamos que como pueblos sabremos hacerle frente a todo ello, lo que no quita la necesidad de empezar a reflexionarlo no como una teoría, sino como una realidad. La acción se vuelve una urgencia.
Lo tercero – y quizás lo más visible y preocupante en estos últimos años – es plantear qué está pasando con el uso del territorio de los pueblos indígenas. Tenemos que gran parte de los territorios históricos de los pueblos indígenas ya no serán ocupados por ellos si se desarrollan en su seno los megaproyectos hidroeléctricos, eólicos, cementeros ó mineros que siguen apareciendo en estos últimos años.
Cuando hablamos de que la migración no sólo es el desplazamiento de un lugar a otro, sino más bien el conjuntos de acciones, actitudes, sentimientos, procedimientos, contextos que ello implica, los pueblos hemos sido primero desplazados a las zonas consideradas de “refugio”. Ahora ni en aquellas montañas, sierras, llanuras o desiertos nos dejan estar, y seguimos siendo desplazados porque nuestros territorios están en la mira de grandes corporaciones nacionales y transnacionales dispuestas a invertir en este país, del que de por sí sabemos en ningún momento se pondrá a defender los intereses ni los derechos de nuestros pueblos.
Cuando no hay gente interesada que trabaje el campo, el gobierno puede decretar las zonas como de conservación ecológica u ofrecer grandes sumas de dinero por un pedazo de tierra, y la migración facilita grandemente este proceso. Aquí hallamos el problema: si los jóvenes no asumimos nuestro papel de herederos de la tierra, del agua, de los ríos, de todo lo que implica el territorio histórico de nuestros ancestros, entraremos en un grave dilema: nuestra lenta extinción como pueblos.
Como jóvenes, es nuestra tarea construir el nuevo rostro que tendrán nuestras comunidades y esto implica dos cuestiones: o de manera pasiva las dejamos ir camino a la extinción ó de manera activa construimos las alternativas y el futuro que queremos para nuestros pueblos y nuestra gente, rechazando el que por siglos nos han impuesto.
Los invito a fortalecer nuestra identificación con lo que implica nuestro territorio y a buscar herramientas que nos permiten abrir un camino en esta dirección. Quizás muchos ya no viven en sus comunidades, quizás otros ya no piensan regresar, pero debemos considerar que gran parte de nuestro ser está conectado, anclado y nacido ahí, si es que nos nombramos na savi, nahuas, me phaa, ayuujk, rarámuri, wixárika, binizaá, ñajtoj, ñhañú, ikoots, ngigua, y demás pueblos.
Así que retomemos la sabiduría, la dignidad, el orgullo y la rebeldía de nuestros pueblos que, a más de 510 años, siguen luchando por defender lo que es nuestro y que por derecho nos corresponde y nos pertenece. Aquí nacemos y aquí moriremos aunque en estos momentos no estemos en nuestras comunidades. Sabemos que no es por gusto, sino por necesidad…